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lunes, 10 de junio de 2013

Líder o jefe


Últimamente no paro de darle vueltas a un asunto. ¿Sabemos realmente distinguir a un “líder” de un “jefe”?.

La mayoría de los departamentos de RRHH de las grandes empresas se limitan a buscar un perfil directivo en base a la formación académica. Cuántos más títulos y  master posea una persona más posibilidades tendrá de conseguir un puesto de directivo. Sin duda,  la formación es importante  pero… ¿de qué títulos y master estamos hablando? Ingenieros, economistas, master en dirección de empresa, etc. ¿pero qué pasa con las  habilidades de liderazgo, la gestión de las emociones, la personalidad que realmente define a un líder? Pues muy a mi pesar tengo que decir que RRHH en muchas ocasiones se olvida de esta parte tan importante en los perfiles de directivos.



H. Gargner , psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard definió la teoría de la inteligencia múltiple y  fue pionero al hablar de diferentes tipos de inteligencia:  inteligencia lingüística, lógica-matemática, espacial, musical, cinético-corporal, intrapersonal, interpersonal, naturalista y existencial.

Según Goleman, psicólogo estadounidense y autor del libro Emotional Intelligence, la inteligencia emocional es una forma diferente de ser inteligente. No es la inteligencia académica, sino la que sirve para la vida práctica. Es reconocer las propias emociones, fortalezas, debilidades, tener autoconfianza, saber controlarse, adaptarse, motivarse, ser optimista, persuasivo, tener iniciativa, integridad, empatía, capacidad de trabajar en equipo

En las sociedades tecnológicamente más avanzada, interesa más la capacidad de toma de decisiones, cooperación, diálogo, habilidades sociales  que poseer un alto cociente intelectual (CI). Se ha demostrado el que CI no es sinónimo de triunfo  y que en cambio, la inteligencia emocional de un individuo y su adaptación a los cambios  intervienen en su bienestar personal.

Seguramente algunos de nosotros hayamos tenido en algún momento de nuestra vida laboral a algún “jefe” sin carisma, sin capacidad de comunicar y escuchar, sin tener el objetivo claro, nada motivador, sin confianza en sí mismo y un largo etcétera que caracterizan a este tipo de “jefes” y sabemos lo frustrante que resulta trabajar con estas personas.

RRHH ya ha hecho su trabajo y ha seleccionado al perfil con mejor formación académica pero… sin habilidades para dirigir a un equipo de trabajo. A mayor capacidad de liderazgo mayor productividad y cohesión del equipo, mejor clima de trabajo y mayor motivación e implicación en el proyecto. En cambio,  cuanta menos habilidades de liderazgo posea el “jefe” menor motivación individual y colectiva, menor productividad y falta de estimulación.

Incluso podría llegar más lejos, he conocido de cerca en algunos de mis compañeros las consecuencias de trabajar con un “jefe” de estas características y lo frustrante que resulta enfrentarte cada día al puesto de trabajo sin motivación alguna, llegando en ocasiones a la depresión o a tener que cambiarse de empresa.

Pretendo desde aquí crear una reflexión para el cambio de manera que cada uno de nosotros aportemos alguna idea para cambiar este tipo de situaciones en las empresas. Podemos plantearnos quién tiene la responsabilidad de que ocurran este tipo de situaciones en las empresas:

­   ¿RRHH por seleccionar al director sin habilidades para trabajo en equipo pero con densa formación académica?
­   ¿la formación universitaria que prepara a grandes ingenieros pero con pocas habilidades sociales?
­   ¿los empleados por no hacer nada cuando se encuentran a un “jefe” y no a un “líder” por miedo a perder el puesto de trabajo? ¿debería existir un “protocolo” en las empresas donde los empleados pudieran hacer algo al menos que se les escuche sin estar mal visto hablar de las debilidades de tu “jefe”?
­   ¿en algunos casos el enchufismo que hace que la empresa prefiere mirar para otro lado cuando el perfil no es el adecuado?
­   ¿por qué no se le da la suficiente importancia a las habilidades de liderazgo en las empresas?

En mi opinión, creo que desde el coaching se puede trabajar con el fin de que estos perfiles directivos desarrollen habilidades de liderazgo, eso sí, siempre y cuando el individuo esté abierto a cambiar y cumpla los objetivos marcados por el coach. Pero…son estas personas lo suficientemente flexibles para querer cambiar, ¿tú que opinas?